Se niega a morir. A estar descalzo y sentir la lluvia bajo sus pies,
mientras se apaga el crujido de esa arena. Se niega a no palpitar ante
una tempestad de lluvias y mareas desbocadas. A rendirse ante la
inutilidad de mis huesos cansados. Se niega este obsesionado y loco
corazón a dormirse cuando es escasa la noche; y los días pasen
recordándote, que mueres lentamente con cada Luna.... Y que no vuelven!
Se resiste a soportar el desconsuelo... y resucita en un suspiro.
El otoño me vuelve impaciente; y este mentiroso corazón no se aguanta,
no quiere morir, pero tampoco sabe aferrarse a nada....y sigue
palpitando después de 41 años. Pum, pum,pum! Protesta el corazón!

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